sábado, 2 de mayo de 2009

Alfabetización científica en Latinoamérica: ¿Cómo vamos?[a]

Alfabetización científica en Latinoamérica: ¿Cómo vamos?[a]Hasta hace pocas décadas se consideraba que la alfabetización implicaba saber leer, escribir y contar. Se trataba efectivamente de mínimos necesarios en una sociedad de mediados del siglo XX. Con la modernización y la utilización cada vez más intensiva de la ciencia y la tecnología, estas competencias resultan insuficientes para que los ciudadanos puedan desempeñarse con éxito; resultó indispensable incluir competencias científicas y tecnológicas en la alfabetización básica. Las siguientes son algunas de las razones:La competitividad y la empleabilidad se asocian a la capacidad que tienen las personas de participar activamente en su sitio de trabajo y promover procesos de innovación.En la sociedad del siglo XXI, la ciencia y la tecnología juegan un papel cada vez más importante, incluso en el desarrollo de actividades de ocio, arte, deporte y recreación.Los grandes problemas sociales de nuestro tiempo tienen en general un transfondo científico y tecnológico. Se requieren ciudadanos que puedan participar con conocimiento de causa en los debates y en la toma de decisiones que los atañen.El mundo actual requiere de ciudadanos con sentido crítico, capaces de preguntarse sobre el sustento de algunas afirmaciones y de buscar autónomamente información para formarse una opinión racional y sustentada; esto ayuda a evitar caer en fundamentalismos que promueven exclusión y violencia o ser víctimas de discursos pseudo científicos. Es innegable que países Latinoamericanos han avanzado considerablemente en su propósito de erradicar el analfabetismo, tal como éste se entendía a mediados del siglo pasado, pero en relación con la nueva definición de alfabetización, que incluye la ciencia y la tecnología, las distancias han crecido. Diferentes iniciativas para avanzar en educación científica y tecnológica para todos siguen siendo esfuerzos pequeños, con articulación insuficiente, con marcos conceptuales incompletos, que no han logrado aun una visión sistémica de la solución. La educación científica se sigue asociando al aprendizaje de resultados de la ciencia o en el mejor de los casos a la realización de experiencias demostrativas fuera del contexto de preguntas genuinas de investigación, mientras la educación en tecnología se asocia fundamentalmente a la dotación de salas informáticas y a una capacitación limitada en su uso fuera del contexto del aula de clase.La realidad de los aprendizajes en ciencias naturales se reflejó en los bajos resultados obtenidos por países latinoamericanos en las pruebas del programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA).Pero, ¿qué tipo de educación científica y tecnológica requieren nuestras sociedades Latinoamericanas? Sin duda, no nos sirve una enseñanza frontal centrada en los contenidos, ni la utilización de estrategias sin coherencia con los objetos de estudio, sino estrategias que desarrollen competencias científicas y tecnológicas en los estudiantes a través de actividades científicas y tecnológicas genuinas. La Enseñanza de la Ciencia Basada en Indagación (ECBI), por ejemplo, resulta una estrategia interesante para la enseñanza de las ciencias naturales por tres razones de peso: es coherente con la naturaleza de la ciencia, pues se aprende ciencia haciendo ciencia, con lo que se facilita el desarrollo en los estudiantes de habilidades científicas y espíritu crítico; toma en cuenta el estado del arte de los estudios acerca del aprendizaje humano; y es lo suficientemente flexible para tener en cuenta las condiciones reales de terreno, adaptando sus estrategias a diversos contextos sociales, políticos y culturales. Argumentos de esta naturaleza llevaron a que las Academias de Ciencia, agrupadas en el Panel Inter-Académico en Temas Internacionales (IAP), hayan dado un aval a este enfoque y se hayan comprometido en su difusión.Sin duda, para transformar el sistema educativo en relación con la enseñanza de la ciencia y la tecnología, es necesario implementar programas estratégicos nacionales, articulados, con visión sistémica, de largo plazo y gran alcance, que trasciendan objetivos de gobierno de los responsables de turno, y que reconozcan las razones de fondo para priorizar la educación científica y tecnológica en nuestras sociedades.
Editores InvitadosSusana Borda, Ingrid Sánchez,Mauricio Duque, Ivonne SánchezUniversidad de los Andes, Colombia
María HellerSENACYT – Programa Hagamos Ciencia, PanamáLe agradeceremos contar con sus ideas respondiendo a las siguientes cuatro preguntas: Cuando piensa en una clase de ciencias, ¿Piensa más en libros de texto o en actividades? ¿En su institución educativa cuál es la prioridad que se le asigna a la educación científica y tecnológica? Qué porcentaje del tiempo escolar se le asigna? ¿Ha existido una reflexión reciente en su institución sobre la enseñanza de la ciencia y la tecnología con búsqueda de referentes internacionales? ¿Han analizado la validez y la efectividad de su propuesta actual? ¿Han realizado procesos de mejora recientes para orientar la educación en ciencia y tecnología hacia nuevos paradigmas? Para responder, favor ingresar al siguiente link: http://www.educoas.org/portal/es/tema/tinteres/temaint55.aspx#preg

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